La Reliquia

Las reliquias son objetos físicos que tienen una asociación directa con los santos o con nuestro Señor. Reliquia significa “fragmento” o “remanente de una cosa”.

Con el tiempo la Iglesia ha categorizado las reliquias en tres clases:

  • Primera clase o también llamadas de primer grado, que son “el cuerpo o los fragmentos del cuerpo de un santo, como carne o un hueso”.
  • Segunda clase, que son “algo que le perteneció al santo como una camisa o un libro (o los fragmentos de esos objetos)”.
  • Tercera clase, que son “los objetos que el santo tocó o que han sido tocados por una reliquia de primera, segunda u otra de tercera clase”.

Los orígenes de la veneración se remonta al siglo II cuando los cristianos recuperaban los restos de los mártires, quienes habían sido discípulos fieles de Cristo.

Durante los primeros siglos también era tradición construir un templo sobre la tumba de un santo, como es el caso de las basílicas de San Pedro y la de San Pablo de Extramuros, donde la tumba de cada santo está debajo del altar.

Las reliquias no son mágicas. No contienen un poder propio, un poder separado de Dios, el Señor las utiliza como un medio para hacer sus milagros porque quiere dirigir nuestra atención a los santos como ‘modelos e intercesores’.

El mayor honor que puede conceder la Iglesia a una reliquia es colocarla dentro de un altar, donde se pueda celebrar la Misa.

Esta práctica data desde los primeros siglos de la Iglesia. De hecho, los sepulcros de los mártires eran los altares más valiosos para la liturgia. Otra alternativa es colocarlas en un nicho devocional (relicario) donde la gente pueda venerarlas. Tales santuarios son importantes porque proporcionan a la gente una experiencia más profunda de la intimidad con el santo.

 

ENTRONIZACIÓN

Al tratarse de un joven, la composición del espacio donde se entronizó la reliquia del Beato Carlo Acutis se centró en en una propuesta contemporánea y moderna, pero a la vez capaz de mantener la cualidad y calidad de un lugar que invite a la introspección. Otro aspecto primordial fue la intención de destacar la unión especial que existió entre Carlo y su amor por el Jesús Eucaristía.

Se trabajaron materiales que transmiten sencillez, nobleza y calidez. Se utilizó una piedra natural oriunda de San Luis que evoca la gama cromática presente en Asís, ciudad donde se encuentra la tumba del Beato. Todos los detalles de enmarques, ménsulas y en especial el relicario, se hicieron de madera de Zoita, a tono con el resto de los materiales.

La presencia de la Eucaristía es una característica que define la vida espiritual de Carlo. En orden a eso, a través de un trabajo con luces y sombras, se proyectaron los rayos de la eucaristía, que dotan al diseño de una personalidad particular.

Otro aspecto destacado es la similitud entre la vida que llevó Carlo y la vida que lleva un joven actualmente. Para representar esta cercanía se eligieron un conjunto de palabras que definieron la juventud del Beato para plasmarse en un enmarque blanco, de forma sobria y juvenil.

Finalmente, se decidió exponer fotos de la niñez y juventud de Carlo para que todo aquel que visite este espacio pueda reconocer que fue una persona común y corriente, de jeans y zapatillas, un joven que eligió vivir con valentía una vida plena de Fe, una vida entregada al amor por Jesús Eucaristía.